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Sumisos que no me gustan



Como sumiso me estás pidiendo que te dedique una gran cantidad de tiempo, pensamiento y atención. Dominar a alguien es un trabajo duro así que debes ser considerado. Por ejemplo, aunque obviamente tendrás necesidades, deberás dedicarte en cuerpo y alma a contentarme de la mejor manera posible. Una manera en la que puedes ayudarme es siendo honesto hacia el tipo de juegos que te interesan. Si eres un sumiso únicamente interesado en proporcionar un deseo sexual, si eres masoquista, si tienes algún o ningún interés en realizar un servicio personal, etc. La honestidad respecto a tus necesidades o tus deseos, hasta el punto de que ciertamente los conozcas y entiendas, te ayudará a ser buen sumiso.

Yo como dominante, no estoy obligado a solicitarte solo aquellas cosas para las que sirves, mientras que tú deberías ofrecerme tantas opciones como razonablemente puedas. Después de todo cuanto más agradable puedas hacerme la vida, más útil me serás como sumiso. Insisto, debes ser diplomáticamente lo mas claro posible respecto a tus límites, un sumiso frustrado y resentido no me resultaría nada útil.

No me gustan los sumisos que les gusta manipular o provocar. Molestar deliberadamente mi equilibrio emocional no es el camino. Conozco el poder que tengo y la responsabilidad que ello implica.

Tampoco me gustan los sumisos que intentan controlar la sesión desde abajo, es decir, con excesivas peticiones, sugerencias o quejas que no tiene nada que ver con el comportamiento o la seguridad de la persona. Me puedes hacer sugerencias y peticiones, pero dejando que decida solamente yo. Por supuesto puedes solicitar actividades en particular o acordarlas durante las negociaciones previas a la sesión.

No me gustan los sumisos a quienes les gusta ser forzados. Permitiré cualquier resistencia física y lo consideraré una alerta amarilla y muy posiblemente como una base para terminar la sesión de inmediato.

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