“Ser dominante o sumiso no significa satisfacer una urgencia”
Solo hay que echar un vistazo a los nuevos miembros de las páginas de contactos para comprobar cómo se ha incrementado el número de aquellos que no ocultan la urgencia por hacer realidad su necesidad de dominar o de ser sometidos.
Este arrebato por experimentar el BDSM puede hacer creer que se ha facilitado la forma de encontrar una pareja con la que dar vida a ese sumiso o ese dominante que llevamos dentro. Pero esta prisa por conocer o experimentar, muchas veces, conduce al arrepentimiento, sobre todo después de quedar con gente a quien realmente no ha dado tiempo de conocer.
Existen dos tipos de urgencia. La que corresponde a aquellos que realmente quieren experimentar y descubrir el BDSM, y la que se refiere a aquellos que solo quieren sexo convencional aderezado con ciertas dosis de lo que muchos llaman “morbo”, como si existiera una palabra que pudiera definir las fantasías particulares de cada uno. No hace falta decir que la decepción está garantizada si se cruzan los primeros con los segundos.
Encontrar un compañero no es fácil, requiere tiempo y paciencia. Las actitudes no se ven en las fotografías de los perfiles. Muchas veces son las propias fotos las que enmascaran lo que realmente es decisivo a la hora encontrar un buen compañero de juegos.
"Nos mueve el hambre y no el alimento", es verdad. Y, cuando buscamos sexo en Internet, la mayoría de las veces intentamos solo satisfacer una urgencia de tipo genital.
Pero una típica relación anónima y puramente sexual no tiene nada que ver con una relación de dominio. La gente se precipita en este tipo de relación sin pensar realmente qué es lo que tiene entre manos. He comprobado cómo se establecen relaciones D/s demasiado rápido, poniendo un collar en el cuello del otro o dejándose atar, incluso azotar, solo tras unas pocas frases intercambiadas en el Messenger.
Hay mucho más dentro de una relación D/s, ya seas dominante o sumiso, que la experiencia de la propia sensación física.
Un mal polvo no es lo mismo que una mala sesión.
Una sesión en la que un sumiso se somete a las órdenes y acciones de un dominante no sólo afecta al sumiso físicamente, sino también mental y emocionalmente.
No basta con tener fantasías de sumisión para someterse a las órdenes de otro. Es necesario poseer un equilibrio interior para poder dejarse llevar lo suficiente y disfrutar de esas sensaciones físicas. Se necesita mucha confianza y una sana autoestima para someterse a otra persona.
Esto solo se consigue con el tiempo y con el profundo conocimiento de los propios deseos y los de la otra parte. Por eso es tan importante la continuidad en una relación D/s. Con sesiones puntuales y esporádicas no se consigue el objetivo real que se pretende con una auténtica relación de dominio / sumisión.
Siempre he dicho que la mejor forma de terminar una primera sesión es pensar que podía haber salido mejor. Debemos ser conscientes de eso y darnos el tiempo necesario para entender lo que buscamos y lo que “de verdad” encontramos dentro de nosotros mismos. En esta búsqueda, uno puede llegar a la conclusión de que realmente no ha nacido para ser un sumiso en la vida real. Y está bien que así sea, pues en la cultura BDSM nada es más importante que ser honesto consigo mismo.
Parece que mucha gente piensa que para encontrar una pareja BDSM seguimos unas reglas distintas de las que se emplean para encontrar cualquier otra pareja. Ignorar el periodo de tiempo que empleamos en conocer al otro es un error. Hablo del tiempo dedicado a conversar, compartir, con o sin sexo, es decir, hablo de “gastar tiempo” o “invertir tiempo” según se mire. Pero parece que este gasto no merece la pena en la época del fast love. Ya he dicho antes que nos mueve el hambre y no el alimento. Preferimos una hamburguesa bajo fluorescentes antes que un chateaubriand a la luz de las velas.
Encontrar un sumiso o un dominante funciona del mismo modo que encontrar cualquier otra pareja porque se trata de descubrir al otro, a la persona que está detrás del perro o del amo. Porque es esa persona la que, a través de su actitud, dará coherencia y verdad al rol que haya elegido. Que te guste llevar un collar no quiere decir que seas un buen perro, o que lo tuyo sea controlar no significa que seas un Amo competente.
Una relación BDSM es el fruto de una inversión de tiempo de todos sus miembros. Nunca encontraremos un perro que se acople a nosotros sin conocerlo a fondo o si él no sabe lo que realmente buscamos.
El periodo de citas podemos llamarlo negociación, pero la mecánica es la misma. Buscamos qué le gusta al otro y si los gustos de ambos son compatibles. Esto, por supuesto, no ocurre en unos pocos días, ese proceso lleva tiempo, y es ese tiempo que se le dedica al otro el que nos dice si vale la pena, o no, comenzar una relación.
COMENTARIOS ANTIGUOS:
masutxas (2011-08-26 12:56:38) buen blog, yo soy perrototal _34 de tu amo net un saludo
perrodepresa (2011-09-06 12:41:15) gracias Señor por sus textos.

Comentarios
Publicar un comentario