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Cuando el perro se viste de zorra

 


La belleza comienza en el esqueleto.

Y lo que no se ve en un perfil está antes que lo que muestran las fotografías o los textos. En un perfil es di߶cil ver más allá de lo visible. A veces un buen texto sin una sola fotografía enseña más que unas buenas fotos sin nada de texto.

Ya he dicho aquí que un perro (o un Dominante) no se define con lo se ve en un perfil y tampoco con lo que dice. Muchas veces usamos las fotos y los textos para mostrar lo que queremos enseñar. De la parte que estamos dispuestos a mostrar seleccionamos la parte que más nos interesa enseñar para conseguir nuestros objetivos. La manipulación la aprendimos siendo niños. Desaprender es tan di߶cil como reconocer que no se sabe nada.

Hay sumisos y Dominantes complacientes con sus fotografías y los hay complacientes con sus palabras. Como si el número de visitas a su perfil determinara su calidad como esclavos o Amos. El ego del éxito se apodera de ellos. Usan palabras de manual para vestirse con lo que ellos creen que mejor luce a un perro (o a un Dominante), palabras vertidas en el chat o incluso susurradas al teléfono. Palabras que muestran actitudes loables, desinhibidas, aparentemente honestas, fieles y sinceras. Estos sum/Dom no olvidan con quien hablan, saben lo que deben decir para seguir mostrando lo que quieren enseñar, lo que otros deben oír para conseguir lo que pretenden. Algunos incluso deslumbran con su aparente actitud.

Es fácil caer en la autocomplacencia. Yo también he confundido lo que realmente soy con lo que me gustaría ser. Pero cada una de las palabras vertidas en este blog son honestas y sinceras. Suscribo todo lo que digo desde el más absoluto convencimiento. Es verdad que uno nunca termina de aprender y que siempre intento comprenderme antes de intentar que otros lo hagan. Sé que lo que predico aquí no llega a todos los oídos. Pero ya sabemos que un perro auténtico puede escuchar frecuencias mucho más altas que las que escucha uno que no lo es.

Hay perros que no suscriben nada de lo que dicen, que no intentan comprenderse a sí mismos antes que intentar que un Amo les comprenda, que creen en su sumisión y obediencia solo como una forma de fantasía hecha a medida de sus necesidades más perentorias. Encontrarme con perros así me ha hecho escribir este artículo.

Estos zorros a veces consiguen que el Amo suelte el queso. Porque el Amo también puede ser seducido por la apariencias. Es difícil sustraerse a la devoción cuando uno piensa que está ahí, entre otras cosas, para sentir adoración.

Detrás de ese decorado artificial muchas veces se esconde el miedo o simplemente la mentira. La mentira es algo que se esconde para no tener que existir, decía Radio Futura. Mentir es tan fácil como ser incapaz de reconocer que tienes miedo. Y que por eso no expresas lo que piensas, porque temes que ese Dominante con el que chateas (y al que acabas de conocer) se decepcione contigo.Ese miedo a decepcionar es el que muchas veces impide que un perro se presente a una primera cita, destruyendo de golpe el núcleo que lo define como perro. Además ha hecho perder el tiempo a un Dominante que con toda seguridad acudió al encuentro. El tiempo es valioso. La dedicación, el esfuerzo, la atención del Dominante se traducen en generosas dosis de tiempo. Solo invirtiendo tiempo se consigue un buen entrenamiento.

En algunas ocasiones el decorado de estos zorros disfrazados esconde la soberbia de muchos que no saben que tratar con cualquiera que se dirija a ellos exige respeto y educación. Son zorros que entran en valoraciones que no le corresponden y que piensan que la falta de educación está justificada solo porque les han rechazado, o porque el Amo no respondía a sus expectativas.

Desde aquí pido esqueleto y honestidad antes de enseñar lo que nos hace atractivos. Si eres de los que solo dicen lo que crees que quiere oír un Dominante para parecerle más interesante, entonces mejor no digas nada.

No dudo que un perro tenga sus razones para dejar de cumplir un compromiso con alguien a quien acaba de conocer. Pero sería paradójico que el miedo a no estar a la altura haga creer a un Dominante que realmente no está a la altura. Profecía autocumplida. Si un perro ࢢene miedo es responsabilidad del Dominante convertir ese miedo en confianza, pero para eso, el perro debe cumplir sus compromisos y no hacerle perder el tiempo.

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